No
es fácil desarrollar una tertulia en sana paz sobre el rol actual
del docente, de alguna manera es reconocido por la mayoría de la
comunidad científica, que la época actual experimenta cambios
continuos que permiten caracterizarla como la era de la complejidad y
ante los graves problemas que presenta el Sistema Educativo
Venezolano en todos sus niveles, el desempeño docente se encuentra
caracterizado por una dinámica, la cual debe afrontar cada día con mucho entrega y compromiso.
Del
mismo modo, Los enfoques disciplinares y las exigencias actuales con respecto al
aprendizaje, las cuales debe promover el docente, y consciente que tienen su
influencia desde ámbitos muy variados, estos aspectos, reflejan una
profunda polarización de ideas y conceptos. Si algo puede
caracterizar la época actual es considerar que en cuanto a la tarea
de enseñar, la práctica docente se encuentra caracterizada por una
gran oferta de opciones y diversas exigencias que, en los hechos, se
presentan como una gran encrucijada.
Es
frente a esta avalancha y multiplicidad de tendencias educativas,
donde cada docente tiene que construir su estilo didáctico y
desarrollar estrategias de enseñanza que promuevan resultados
positivos. Sin embargo, no existe claridad sobre algunas
contradicciones en los resultados que se esperan de su labor, como
demandar que los estudiantes desarrollen una capacidad para el
pensamiento critico o habilidades para el autoaprendizaje; por ello,
el docente experimenta cierto desconcierto ante las inmensas
posibilidades pedagógicas y didácticas que exige su labor.
Por
otra parte, La política educativa que se ha establecido en Venezuela
implica un conjunto de leyes y decretos que mas que traer beneficios
sustanciales al proceso de enseñanza y aprendizaje, mas bien lo que
han generado es un gran desconcierto en el desempeño docente.
Podemos mencionar, la ley de Educación, la Ley Orgánica para la
protección del Niño Niña y Adolescente (LOPNNA), la transformación
curricular de Educación Media, así como el uso intensivo de las
tecnologías de la información y la comunicación. Por otra parte,
al docente se le demanda la mejora de los procesos e instrumentos
para la evaluación de los aprendizajes, así como la atención
tomando en cuenta los distintos niveles Socioeconómicos y
culturales. Por su nivel de formulación diremos que se trata de
metas y orientaciones de la política que se quedan en una
perspectiva relativamente abstracta si no se logra de alguna manera
concretarlos. Tales actos pueden ser realizados por una política
general, como por ejemplo, un reforma contextualizada de la ley de
educación, por una política institucional, como por ejemplo, una
reforma curricular de Educación Media donde participen todos los
actores del Sistema Educativo Venezolano, o por la concientización
de una forma de trabajo por parte del docente, para lograr un enfoque
de trabajo en el aula centrado en el aprendizaje por medio de la
participación activa del estudiante.
Ante
esta realidad, la práctica docente se realiza en un conjunto de
situaciones particulares que generan un nuevo contexto. Si bien, no
es intención de quien escribe este ensayo abordar las múltiples
dimensiones que estructuran este contexto, sí es conveniente
enunciar algunas que lo afectan de manera inmediata. La
globalización, la tecnología, El Internet, entre otros, que también
generan un impacto en la educación. Desde esta perspectiva, las
nuevas tendencias conceden gran relevancia a la innovación
educativa. hay un énfasis vinculado con la necesidad permanente de
innovar en el campo de la enseñanza. Al mismo tiempo, la innovación
se convierte en un bien, se dan nuevas denominaciones a desarrollos
de teorias, como consecuencia de nuevos desarrollos en una línea de
trabajo que se viene generando, por ejemplo, desde los diversos
enfoques de enseñanza basados en el constructivismo o como resultado
del impacto del potencial tecnológico en nuestros días. Ante esta
realidad, se espera que el docente tenga una respuesta, tenga algo
que incorporar, que se encuentre actualizado y en sintonia con los
cambios que se le presentan en este nuevo contexto.
Para
concluir mis planteamiento, considero pertinente resaltar las ideas
de Diaz (2005),
“no existe un
método o una estrategia que en sí misma sea superior a cualquier
otra. Cualquier método, cualquier estrategia puede ser pertinente
para una situación específica. La opción por una u otra forma de
trabajo depende de la personalidad y estilo de cada docente, de los
propósitos educativos que orienten la labor, de la disciplina de
estudio, del grado escolar donde se trabaje, del número de alumnos,
de la caracterización de su desempeño escolar y de las condiciones
generales de trabajo”.
En
tal sentido, resulta difícil aceptar que existe una solución
universal, considero mas bien que una solución sea más pertinente
que otra, va a depender del contexto, cuesta reconocer que en el
ejercicio docente pueda existir una especie de ensayo y error. Donde
se reconozca las ventajas que cada estrategia pedagógica genera,
pero que también identifique las limitaciones de todas y cada una de
ellas, no es fácil aceptar que cada intervención del docente debe
estar signada por la singularidad. No hay cursos o asignaturas
iguales, no hay docentes iguales y no hay grupos de estudiantes
iguales. Resulta difícil reconocer que en este tiempo de
innovaciones, la didáctica, tiene todavía muchas cosas que decir.
Referencias
Bibliográficas
Díaz Barriga, A.
(2005). El profesor de educación
superior frente a las
demandas de los nuevos debates educativos. Perfiles Educativos
v.27 n. 108. Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la
Educación, UNAM, México D.F.

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